domingo, 10 de febrero de 2008

Geopolítica de la generación

Por Ricardo Ángel Cardona.

Geopolítica significa llevar adelante una política de Estado teniendo en cuenta los factores geográficos y de poder económico en la región.

Bolivia está rodeada de países que generan energía eléctrica en mayor cantidad que Bolivia, pero que pronto ingresarán al nivel de deficitarios con excepción de Paraguay, debido a que la demanda promedio de los países crece potencialmente a más de 10% anual.

De los países limítrofes con Bolivia los que pronto tendrán mayores déficit de abastecimiento son Brasil, Chile y Argentina, en ese orden. Y Bolivia no solo que puede sino que debe prepararse para satisfacer dicho consumo en forma casi exclusiva, debido a que Paraguay ya genera electricidad en una cantidad casi igual a Argentina ( 60% ) y seis veces menos que Brasil, que ese sería su tope aparentemente por de pronto, pero tampoco se beneficia internamente ya que consume incluso aproximadamente la mitad de Bolivia.

Desde el punto de vista potencial para generar energía eléctrica en la región, Bolivia se presenta como el país con más capacidad potencial ante los demandantes, debido a que su oferta podría llegar a ser inmediata y mediata, multioriginaria y renovable, tradicional y alternativa, limitada en comienzo pero casi ilimitada posteriormente y a largo plazo.

Es inmediata debido a que las reservas en gas hacen posible la instalación cuasi pronta de termoeléctricas en las regiones productoras o por donde pasan los gasoductos respectivos, es decir la frontera con los grandes demandantes como Brasil y Argentina, en cantidades relativamente elevadas. Es decir no mayores a 16 millones de KW instalados, o la demanda potencial insatisfecha de Brasil de dos años, con valor de exportación bruto de aproximadamente 800 millones dólares por cada millón de KW instalados.

O sea que Bolivia podría satisfacer la demanda inmediata de Brasil de 16 millones de KW a lo largo de al menos una década como mínimo, con termoeléctricas funcionando 24 horas día durante 365 días año, por valor de 12 mil millones dólares año en ingresos brutos.

Para este cometido se debe instalar a razón de un millón y medio de KW por año en termoeléctricas de alto rendimiento en el Chaco, Chiquitanía y Pantanal, plan enteramente posible de realizar con el Gobierno actual de Evo Morales o cualquier otro que quiera realizar tecnopolítica y geopolítica estratégica en el país como política energética estatal.

A mediano y lago plazo, sin embargo, Bolivia podría ofertar energía hidroeléctrica en cantidades muy elevadas del orden de 100 millones KW de potencia instalada, es decir que en próximos 30 a 50 años se debería tener instalado un potencial eléctrico de esta magnitud en ríos andinos, amazónicos, platenses y endógenos a partir de cordilleras y lagos.

Con este plan de sembrar potencial eléctrico como política estratégica de Estado, Bolivia se acercaría a grandes generadores de electricidad regionales como son Brasil, Argentina y Paraguay. Con la diferencia que Bolivia sólo necesita en los próximos diez año tres a cuatro millones de KW instalados para su propio desarrollo integral y sostenido, teniendo el resto de KW instalados destinados para exportación con demanda segura y agregada en la región.

Esto es precisamente lo que se podría denominar geopolítica energética boliviana para los próximos 50 años, tanto en forma no renovable (termoeléctricas) como no renovable (hidroeléctricas). Sin dejar de lado la generación eléctrica de fuentes alternativas como la geotermal en Laguna Colorada, por ejemplo, que podría servir para atender el creciente mercado industrial y minero peruano y chileno.

La importancia geoestratégica y geopolítica de esta planificación energética en Bolivia radica en el hecho que con 10 millones de KW instalados se puede duplicar las exportaciones brutas año de Bolivia. Con 20 millones de KW se alcanzaría a cuadruplicar el nivel de exportaciones endógeno. Y así sucesivamente. Con 40 millones de KW instalados Bolivia se estaría acercando a las exportaciones de Chile y Perú. Y con 120 millones de KW Bolivia se acercaría al PIB peruano, por ejemplo.. Siempre que esta generación eléctrica sea exportada a estos países vecinos en forma planificada, con sistemas unificados de interconexión eléctrica y demanda anual creciente.

He aquí pues el futuro de Bolivia a largo plazo como nación exportadora de energía eléctrica en múltiples manifestaciones y multipropósitos. Pero para llevar adelante semejante plan energético tanto el Gobierno nacional como la oposición, partidos, legisladores, asambleístas, sindicatos, fuerzas armadas y organizaciones sociales deberían plantearse la unidad en torno a este objetivo estratégico inmediato y también mediato.

Plan que no solo sacaría de la pobreza a Bolivia, sino que la podría convertir en país moderno, con posibilidades de industrialización total y consumo en servicios, altamente competitivo y eficiente. Sin necesidad, por otra parte, de mirar necesariamente a Europa o EE.UU. y los TLC condicionantes a limitar soberanía y pagar patentes caras, peri sí con mercado en países UNASUR aquí mismo y que aparentemente no podría ser copado por ningún otro país de la región en forma sostenible y amplia como Bolivia podría hacerlo.

Incluso de realizarse la producción interna acelerada de energía eléctrica en Brasil, se deja una brecha insatisfecha de al menos 5% en su demanda adicional anual. Es decir de casi 8 millones de KW año de potencia a ser instalada por países o empresas que deseen vender o exportar electricidad a Brasil y otros países de la región, cada año.

¿ Podrá Bolivia y el Gobierno de Evo Morales elevarse a esta tarea estratégica gigantesca en el campo de la planificación, gerencia y producción energética, a corto, mediano y largo plazo ?. Creemos que sí, pero no solo. La nación necesita acudir a países UNASUR, ALBA, MERCOSUR, CAN y otros como China, Rusia, India, Noruega, Suecia, Holanda, Dinamarca, Islandia, Japón, Corea, Irán, Árabes y Canadá, entre otros, en forma de contratos de producción mixta. Pero también a Bancos Sur, ALBA y CAF con créditos blandos a largo plazo para asegurar la energía regional como provisión segura y confiable.

Es decir Bolivia ofrecería materia prima y ríos con potencial energético, y estos países y empresas se asociarían en forma solidaria y contractual para compartir esfuerzos previos y utilidades posteriores seguras y confiables. En estos emprendimientos mixtos deben participar empresas estratégicas del Estado boliviano como YPFB, ENDE, COFADENA, junto a prefecturas, municipios, cooperativas, empresarios en energía y comunidades.